Por qué a muchos hombres les cuesta expresar sus sentimientos, y qué puede hacer la pareja

No es que sientan menos: a muchos nadie les enseñó a decirlo. Qué dice la investigación, qué ve una asesora de parejas en consulta y qué se puede probar esta misma semana.

30 de octubre de 2026

Maciel Delgado lleva cuatro años trabajando con parejas, y hay una escena que se le repite. Algo desborda a la mujer, ella llora o quiere hablar, y él se retira a su silencio. «Realmente lo que quiere es solucionar el tema, pero no sabe cómo abordar esa situación», contó en el episodio de Efecto Folelé que grabamos con ella. Es psicóloga de formación y prefiere llamar a su trabajo asesoría, no terapia.

Este texto desarrolla esa parte de la conversación por escrito. Separa lo que ella ve en consulta de lo que dicen los estudios, y señala dónde el audio necesita un matiz.

¿Por qué a muchos hombres les cuesta expresar lo que sienten?

Porque aprendieron a callarlo, no porque sientan menos. Es lo que defiende Maciel Delgado, y en la misma dirección apunta buena parte de la investigación. «Los hombres están acostumbrados a llevar la carga solos», dice, porque «la sociedad y la cultura les ha dicho que los niños no lloran, que tienes que ser un hombrecito».

Ella parte de algo más amplio: a casi nadie le enseñaron a ponerle nombre a lo que siente. «Todo el mundo dice cuando está un poquito bajón, pues que está triste, pero a lo mejor no es tristeza, es apatía». Las mujeres cargan con sus propios mandatos —«tienes que ser comprensiva, no hagas drama»—, pero, dice, suelen tener más sitios donde hablar: las amigas, la madre, las tías. Muchos hombres, no. Su conclusión es que el hombre «asume las emociones, se hace cargo de las emociones, pero no sabe expresar las emociones».

El psicólogo estadounidense Ronald Levant le puso nombre en 1992: alexitimia normativa masculina. No es un trastorno. Describe una dificultad leve para identificar y contar lo que uno siente, aprendida en una crianza que premia aguantar. Un metaanálisis que firmó con otros autores en 2009, con 41 muestras, encontró que los hombres puntúan algo más alto que las mujeres en alexitimia, pero con una diferencia pequeña. Levant la atribuye a la crianza, no a la biología. Y lo que se aprende se puede desaprender.

¿Qué quiere decir «estoy bien» en mitad de una discusión?

Si llega en mitad de un conflicto, casi nunca que está bien. Según ella, quiere decir que en ese momento no sabe cómo contar lo que le pasa, o que teme que, si lo cuenta, la discusión empeore. En un restaurante, en una noche tranquila, «estoy bien» es estoy bien. En plena discusión suele ser otra cosa.

En el episodio jugó a traducir frases de pareja. «Haz lo que quieras» es, en sus palabras, «un sentimiento de derrota»: ya te he dicho lo que me molesta y no puedo hacer más. «Tú sabrás» se parece: «te he dicho todo lo que me molesta […] y ya yo me rindo».

La investigación tiene nombre para esa retirada. John Gottman, que lleva décadas observando parejas en su laboratorio de Seattle, la llama stonewalling, levantar un muro: dejar de responder y desconectarse en mitad de la discusión. Según el Instituto Gottman, el 85 % de quienes lo hacían en sus estudios eran hombres, y lo explican como una reacción a sentirse desbordado por dentro, no como desinterés.

La salida que propone Maciel Delgado es decirlo en voz alta. «Si me dices, necesito cinco minutos porque ahora mismo no sé qué decirte al respecto, a lo mejor yo puedo entender que te desaparezcas de la habitación. Pero si yo te estoy hablando y te vas, digo, ¿qué pasó?». Las mujeres, dice, necesitan «resonancia emocional», y el hombre, «espacios donde poder pensar lo que va a transmitir». El Instituto Gottman recomienda que esa pausa dure al menos veinte minutos, que es lo que tarda el cuerpo en calmarse. Cinco o veinte, la idea es la misma: avisar de que te vas y volver.

¿Quién suele pedir ayuda en la pareja?

En su consulta, ellas. «El 70 % de las parejas que vienen a mí vienen o bien por un ultimátum, ¿vale?, de ella», cuenta, y el hombre llega con el papel de «voy a ver qué pasa con esto». Es la cuenta de su consulta, no una estadística. Pero va en la línea de lo publicado: un estudio con 210 matrimonios de Estados Unidos concluyó que la búsqueda de ayuda en pareja parece impulsada sobre todo por la mujer (Eubanks Fleming y Córdova, Family Relations, 2012).

No siempre es así, y ella misma lo matiza. Tiene parejas en las que es él quien gestiona bien las emociones y ella quien se cierra. Y en las parejas del mismo sexo, dice, no cambia nada: «la gestión de las emociones no implica que sean del mismo sexo».

¿Qué puede hacer una pareja a partir de esta semana?

Hablar de lo incómodo con método. El ejercicio que propuso en el episodio es sencillo. El lunes, cada uno hace «un listado de sentimientos positivos y negativos que tienen hacia su pareja», y no basta con escribirlos: hay que «pensarlos bien». El martes o el miércoles, con esa «chuletita» delante, toca sentarse a tener las conversaciones incómodas. Cómo me siento cuando haces chistes delante de los amigos que no me incluyen. Cómo me siento cuando te vas y me quedo con los niños. Y si te lo he dicho alguna vez.

Hay tres ideas suyas que ayudan a que esa conversación no acabe en pelea.

La primera es sacar el problema de la pareja. «Los conflictos no son parte de la pareja. Los conflictos suceden en la pareja, pero se tienen que mirar desde arriba». A las parejas que asesora les pide que imaginen una caja fuera de los dos, que tienen que abrir entre ambos.

La segunda, a quién se lo cuentas primero. «Es muy usual que cuando hay un conflicto la primera persona que se entera es o tu madre o tu mejor amiga, y la primera persona que se debería de enterar es tu pareja».

La tercera, no esconderse detrás de la crianza. Decir que nadie te enseñó no es una excusa si buscas soluciones; «es una excusa cuando lo coges como coraza y dices, yo soy así».

El motivo de fondo lo dio al despedirse: «el día a día va comiendo lo importante, que son las conversaciones incómodas también».

¿Cuándo es mejor no salvar la pareja?

Cuando ya no hay amor ni respeto, cuando hay violencia o cuando la situación es insostenible para los dos. Así lo resume ella, que repite una frase a lo largo de la conversación: «el amor nunca lo puede todo». A sus parejas les dice que «muchas veces el mayor fracaso es quedarse en una pareja que no funcione», y que el éxito puede ser asumir que serán buenos padres aunque no sean buena pareja.

Para el después defiende el contacto cero, que en el episodio se le planteó como una posible forma de maltrato. Ella lo ve al revés: sirve para «que ninguno de los dos sufra», porque mientras hay contacto sigue viva la esperanza. Un matiz que no está en el audio: con hijos en común no se puede cortar del todo, y lo que queda es lo que ellos necesiten.

Si hay violencia, no es asunto de asesoría. El 016 atiende a las víctimas de violencia de género de forma gratuita y confidencial, a cualquier hora, y la llamada no aparece en la factura (sí en el registro del teléfono, de donde se puede borrar). También por WhatsApp, en el 600 000 016. Si hay peligro inmediato, el 112.

Y cuando la decisión está tomada, ella misma lo dice: «quizás sea un tema de abogado, notario». Desde 2015, si no hay hijos menores no emancipados ni hijos mayores con medidas de apoyo a cargo de los padres, la separación y el divorcio de mutuo acuerdo pueden firmarse ante notario, con abogado, pasados tres meses de la boda (artículos 82 y 87 del Código Civil). En Canarias existe además la mediación familiar, regulada por la Ley 15/2003, para llegar a acuerdos con ayuda de un mediador.

¿Tiene esto que ver con la salud mental de los hombres?

En parte, sí, y hay que decirlo con cuidado. Hacia el final del episodio, la invitada citó un estudio de 2025 según el cual el 78,3 % de los suicidios en España fueron de hombres. No hemos podido localizar ese estudio, y la cifra no coincide con la oficial. Según los datos provisionales del INE, en 2025 hubo en España 3.808 suicidios y 2.784 fueron de hombres: el 73 %, casi tres de cada cuatro. En Canarias, la última cifra desglosada por sexo que hemos encontrado, la de 2023 que dio el Gobierno autonómico, es de 241 fallecimientos, 186 de ellos hombres.

El suicidio casi nunca tiene una sola causa, y la Organización Mundial de la Salud pide no explicarlo por un único motivo. Lo que sí se sabe es que pedir ayuda a tiempo protege, y que cuesta más pedirla cuando nunca aprendiste a decir «no estoy bien». Ahí es donde lo que cuenta Maciel Delgado deja de ser un asunto de pareja.

Si estás pasando un mal momento, o te preocupa alguien, el 024 atiende gratis, a cualquier hora y de forma confidencial, por teléfono y por chat. En una emergencia, el 112. El Servicio Canario de la Salud reúne información y recursos en su web de prevención del suicidio.

¿Y desde Canarias, qué se puede hacer?

Lo primero, no pensar que aquí es distinto. Ella cree que no lo es: «es más homogéneo de lo que pensamos», dice. Somos «muy abiertos, muy sociables, pero es un patrón que se repite».

Lo segundo, usar la puerta que hay. Si el malestar dura —una tristeza que no se va, el sueño roto, la irritabilidad de todos los días—, la entrada pública es el médico de familia del centro de salud, que puede derivar a salud mental. Si lo que hace falta es trabajar la pareja, sea con terapia o con asesoría, pregunta antes por la formación de quien te va a acompañar.

Y lo tercero está más cerca que cualquier consulta. En el episodio 7, el psiquiatra Eduardo Vera hablaba de la soledad en las islas y de preguntar «¿cómo estás?» de verdad. Si eres de los que contestan «estoy bien» cuando no lo están, prueba a cambiarlo por «dame cinco minutos» y volver. Y si tienes un amigo que lleva tiempo serio, pregúntale dos veces. A veces la primera conversación incómoda no es con la pareja: es entre dos amigos que nunca se lo habían preguntado.


Fuentes. Episodio T2-05 de Efecto Folelé con Maciel Delgado (1:06:48). Levant R. F., «Toward the reconstruction of masculinity», Journal of Family Psychology, 1992, y Levant R. F. y otros, «Gender differences in alexithymia», Psychology of Men & Masculinity, 2009. The Gottman Institute, «The Four Horsemen: Stonewalling», con el dato del 85 % y la pausa de al menos veinte minutos. Eubanks Fleming C. J. y Córdova J. V., «Predicting Relationship Help Seeking Prior to a Marriage Checkup», Family Relations, 2012, 61(1):90-100. Código Civil, artículos 82 y 87, en la redacción de la Ley 15/2015, de 2 de julio, de la Jurisdicción Voluntaria, y de la Ley 8/2021, de 2 de junio. Ley 15/2003, de 8 de abril, de la Mediación Familiar de Canarias. Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, servicio 016. Instituto Nacional de Estadística, Estadística de defunciones según la causa de muerte. Año 2025, datos provisionales, nota de prensa de 30 de junio de 2026. Gobierno de Canarias, nota de 9 de septiembre de 2025 sobre la campaña del Programa de prevención de la conducta suicida en Canarias, con los datos de 2023. Ministerio de Sanidad, Línea 024 de atención a la conducta suicida. Organización Mundial de la Salud, Preventing suicide: a resource for media professionals (2023).