Episodio 4 · 00:43:56

Ciego a los ocho años y campeón del mundo: Enhamed Enhamed

A los 8 años, Enhamed Enhamed perdió la vista. Años después, se convirtió en campeón del mundo y medallista paralímpico.

16 de enero de 2026 · con Enhamed Enhamed

En este episodio de EFECTO FOLELÉ, Enhamed comparte su historia sin filtros: cómo afrontar la adversidad, construir una mentalidad ganadora y transformar una pérdida en una fuerza vital.

Hablamos de:superación real (no frases vacías)deporte, discapacidad y resilienciaidentidad, propósito y esfuerzolo que nadie te cuenta del éxitoUna conversación honesta e inspiradora con una de las voces más potentes del deporte y la motivación en España.

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Capítulos

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  1. Presentación de Enhamed Enhamed0:00
  2. Sus padres cuando se quedó ciego: la naturalidad5:32
  3. El motor interno: nadie decide por ti lo que puedes7:23
  4. Cuando ya no podía entrenar más horas9:10
  5. Después de Pekín: el niño y las medallas12:51
  6. Contra el multitasking: concentrarse en una sola cosa14:40
  7. Qué le costó más: Pekín, el Estrecho o el Ironman16:30
  8. Qué le diría al Enhamed de ocho años20:11
  9. Después de Londres 2012: el deporte de otra manera23:50
  10. Cada ciego se especializa: lo suyo son las voces29:20
  11. La polarización como herramienta de control33:04
  12. Tiempo de calidad con los hijos y lo que no se dice40:20

Transcripción completa

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Por eso te agradezco de corazón esta entrevista y por eso me gustaría también saber tu opinión al respecto de estas cuestiones que te he comentado. Bueno, primero, honestamente, tengo que darte la enhorabuena porque el querer emprender un proyecto de estas características y encima con esta orientación, no solamente creo que es importante, sino que era necesario. Si no lo ibas a hacer tú, lo iba a hacer otra persona, ¿no? Y luego es verdad que, según me lo cuentas, yo me siento muy identificado porque al final cuando uno ha viajado fuera y has pasado temporadas largas fuera de Canarias, aparte de la nostalgia de nuestra tierra, también surge el darte cuenta de que en muchas ocasiones nosotros nos autopercibimos de una manera muy mermada. Y no solamente muy mermada, sino que eso conlleva luego que cuando estamos en las propias islas, siempre estamos a la gresca, entre comillas, a la gresca de distanciarnos unas islas de otras o unas zonas de la isla de otras. Y al final somos un archipiélago en medio del Atlántico, bastante olvidado por Madrid, vamos a ser realistas. Entonces, claro, o nosotros nos fortalecemos y fortalecemos esa identidad y nos la creemos, o es muy complicado. Y no somos conscientes de la fuerza que podemos tener. Sí, nos unimos. No contra nadie, sino entre nosotros. Entre nosotros mismos, porque yo me he encontrado Canarios en los sitios más inverosímiles del mundo a lo largo de los viajes. Y cuando de repente alguien te dice, no, y estás en la otra punta del mundo, dices, Canarios es seguro. No falla. No, no falla. Como a lo mejor alguna aproximación a un cubano, pero generalmente es Canarios. Y dices, claro, es que tenemos un potencial enorme, tenemos gente muy preparada. Pero que muchas veces se va afuera. Tenemos gente muy preparada que se queda adentro, pero no está encontrando el cómo aportar. Entonces, había un señor que falleció hace poco, a mí me dio mucha pena, hace dos o tres años, que se llama Sir Ken Robinson. Escribió un libro maravilloso que se llama El elemento. Ken Robinson, durante muchos años, él estuvo hablando de temas de educación y pedagogía. Y El elemento, básicamente, lo que indicaba es... El sitio, aquel punto donde se encuentran tu interés y el talento natural que tengas, o la capacidad natural. O sea, a ti se te puede dar muy bien el piano, pero si no te interesa tocarlo, jamás será tu elemento. Me pareció muy interesante porque una cosa que él hacía mucho hincapié es... Si no está creado el ecosistema y el entorno para que nos desarrollemos, es muy difícil. Y el entorno ya no es que no me han puesto las facilidades, o no me han puesto la educación, o no me han puesto... O no me han puesto la educación, o no me han puesto... Que también son relevantes.

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El entorno muchas veces empieza por qué personas te rodeas. De hecho, creo que, datándome, he visto que hay una serie de personas que han tenido una buena influencia positiva sobre ti. Creo comentar, por ejemplo, la figura de tu madre. Creo que vi también algún profesor de primaria, tu entrenador deportivo. ¿Puede ser? ¿Quiénes te han inspirado y quiénes te han transmitido esa... Ese ecosistema favorable también a Alex? Pues evidentemente mis padres. Cuando yo me quedo ciego, mis padres han sido muy relevantes. Porque al final un niño ve lo que está viviendo a través de los ojos de sus padres. Como mis padres me transmitieron naturalidad, así me lo tomé yo. Luego, años después, descubrí que ellos la habían pasado muy mal. Pero en ese momento me transmitieron naturalidad. Entonces, mi madre era la que hacía hincapié de que fuera independiente. Mi padre dijo, hijo, tienes que trabajar duro y el doble que los demás porque siempre vas a estar en desventaja. Y me lo tomé muy a pie de la letra. Y es cierto que mi profesora de primaria, que fíjate, carambolas de la vida, un documental que grabé hace unos años para el canal de Olympic Channel, buscaron a esa profesora. Y hicieron que tuviéramos un reencuentro después de 22 años. Ya estaba ella recién jubilada. Y había guardado ella en mis cuadernos de clase de aquel entonces. Y claro, me hizo tanta ilusión. Y ella la verdad es que fue de gran ayuda en la transición. Porque claro, ella era su alumno cuando me quedé ciego. Y ella fue la que abocó porque sí, era interesado en hacer cosas. Entonces, te puedo nombrar a un montón de gente. Porque estás, como tú decías, la persona que me enseñó a nadar, Ramón del Villar. Está mi hermana que ha sido parte fundamental a lo largo de toda mi vida. Y ahora. Hoy en día está mi esposa, Gina. Que yo se lo digo muchas veces, ella se ríe y no se lo tomo muy en serio. Pero digo, es que tú en muchas ocasiones eres el norte de mi brújula. Bonito. Entonces, la verdad es que he tenido la grandísima suerte de encontrar a grandes personas en mi vida. Eso es importante, el ecosistema. La gente muchas veces quiere delegarlo todo en algo ajeno. Uno se da cuenta también que hay un motor interno muy importante. Y nadie tiene derecho. A hacernos sentir como limitados o que no podemos alcanzar algo. Prefiero darme bruces contra una pared y descubrirlo por mí mismo a que no intentarlo. Y pues es una de las patas que buscábamos. En algún sitio he visto que decías que ganaste en la ceguera. Pero también es verdad que me ha parecido entender que hasta los 19 años pensabas que ser ciego era una grandísima injusticia. ¿Qué momento transforma la adversidad en una oportunidad o en una victoria? En la mente. Mirad. Es un proceso bastante largo. Me encanta que te hayas informado tanto porque facilita las cosas. Es un proceso largo y te digo por qué. Nadie nace sabido. Eso tiene que ir por delante. El problema muchas veces cuando hablamos de estas cosas, la gente cree que uno nace ya sabiendo las cosas y que ha sido tocado por una varita mágica. No es así. Uno se tiene que dar de bruces contra las paredes para aprender. Como tú has dicho antes. Entonces yo hasta los 19 años, o sea los primeros años de ciego, los viví con naturalidad. Pero la adolescencia, como cualquier adolescente, en mi caso no era tengo un grano en la frente, o estoy gordo, o estoy flaco. En mi caso lo tenía perfecto porque tenía una excusa maravillosa para no hacer las cosas que hace el ciego. Porque está todo el día. Pero aún así yo seguía entrenando, compitiendo, etc. ¿Qué pasa? Que llevo los 19 años de una competición muy importante para mí. Y salió todo mal. Llevaba dos o tres años entrenando en la central de rendimiento. Todo mal. No mejoré nada. Y claro, toqué fondo. De hecho hoy en día te puedo decir. Pasé por una especie de depresión. Lo que pasa es que en aquel entonces no conocía a ningún psicólogo. Yo solamente decía, estoy chungo. El caso es que ahí me tuve que replantear que yo no podía entrenar más horas. Era imposible. No, no, no. No había tiempo material. Ya estábamos entrenando siete horas diarias. Tú me dirás de dónde sacó el tiempo. Había dejado la carrera universitaria para poder entrenar mejor. Y entonces ahí fue cuando me planteé. Vale, quizás lo que hace falta es entrenar la mente. Y estuve investigando cómo entrenar la cabeza a lo largo de los siguientes meses. ¿Cuál fue el resultado de esa investigación? Pues mira. Primero, que es importante marcarse. Y luego, que es importante marcarse. Porque hay que tener objetivos muy claros. Eso creo que todos lo sabemos.

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Pero funcionen o no funcionen esos objetivos. Es necesario que los tengamos. Que sepamos a dónde nos estamos dirigiendo. Porque si no lo sabes, puedes acabar en cualquier lado. No sé si me estoy explicando. Esto es como, tú sales a la calle y dices, ¿dónde comemos? Ah, no sé. Pues yo qué sé. Vamos a un sitio a comer carne. Ay, no, carne no me apetece. Entonces, ¿sabes? Y desacelerar. De esa manera, se pierde mucho tiempo. La segunda, el aprender a ser agradecido. A trabajar el agradecimiento de una manera consistente. Yo al principio eso me lo tomé un poco a tontería. Digo, estas cosas new age, pues a saber. Pero empecé a probarlo. Y a probarlo, yo todo lo que leía, lo iba implementando. Todo. Había cosas que funcionaban y otras cosas que no. Y el agradecimiento, empecé agradeciendo cosas sencillas. Como el desayuno. Los entrenamientos de ayer, que me había ido bien. Luego, sin embargo, eso va desarrollándose hasta que empiezas a agradecer cosas en las que lo estás pasando mal. ¿Por qué? Porque ese entreno que lo estoy pasando mal, me ha ayudado a darme cuenta de que tengo que mejorar A, B o C. Porque en esto que no lo estoy haciendo tan bien, me está ayudando a darme cuenta de que ese no era el camino correcto. Y finalmente, la visualización. Para mí, una de las herramientas fundamentales en la transformación de mí mismo. Y luego, a posteriori, la transformación de los clientes con los que trabajo en psicología, sobre todo psicología deportiva. Ha sido la visualización. El aprender a ver cómo te quieres comportar para luego ejecutar adecuadamente. Enhamed, ¿cómo se lleva al éxito? Una persona que gana tantas medallas, que tiene tantos reconocimientos internacionales. ¿Te afectó en algún momento? ¿Llegó algún momento a alguien que no te afectó? ¿Algún momento en el que tú dijiste, no puedo seguir así? ¿Me está afectando tanto éxito? ¿O siempre tuviste los pies en la tierra? A ver, yo tuve la suerte de que en ese proceso que te estaba contando antes, la verdad es que una cosa que a mí me ayudaba mucho, yo leía mucho. Yo tengo un programa que va leyendo la pantalla y leo ciento y pico libros al año. Entonces, algunos de esos libros hablaban precisamente de este proceso. Y hay una frase que me gusta mucho. De Frank Herbert. Frank Herbert fue el autor de Dune. Decía, la grandeza es una experiencia efímera y transitoria. La persona sobre la cual está proyectada esta percepción de grandeza ha de ser consciente del hecho. Básicamente, que no te flipes. Que hoy estás bien, mañana puede que no. Y a mí eso me ayudaba mucho. Que hubo momentos en que pudiera pensar, qué maravilla. Yo creo que sobre todo las dos semanas después de los Juegos de Pekín. Pero efectivamente, después de los Juegos de Pekín, hubo un niño que me preguntó si cambiaría las medallas por volver a ver. Y esa pregunta creo que ha sido el punto de inflexión para muchas cosas en mi vida. Ahí fue cuando de verdad me di cuenta de lo de ganar la ceguera. Y que había hecho un cambio real. Porque se lo dije sin dudarlo. Que no las cambiaría. Entonces, no. El éxito lo he vivido como la oportunidad. La oportunidad de hacer aquello que me apetece en las condiciones que me apetece. Eso ha sido para mí el éxito. Pero sobre todo, tener con quién compartirlo. Porque cuando ganas una medalla y llegas a casa y no hay nadie, eso es muy triste. Si te salen bien unas oposiciones, o consigues un logro empresarial, o consigues mismamente, que yo qué sé, en algunos casos, una familia, una pareja, o una casa, tienen un niño o una niña, y a los pocos meses se separan porque no se aguantan. Que no, han pasado la época esa de padres primerizos, que discutes hasta con tus hombros. Y claro, eso es complicado. Es mucho más difícil. ¿Y qué valores te llevas del deporte? De esa etapa del deporte. Yo creo que lo más importante es que siempre hay que estar concentrado en hacer un intento más. Una abrazada más, una zancada más, un ejercicio más, un día más. Siempre, siempre, siempre. El otro, también te diría, la capacidad de concentrarte en las cosas. Creo que no gana más o no llega más lejos el que pica en muchos platos, sino el que es capaz de concentrarse en una tarea al 100%. Yo, cuando empecé a ponerse de moda, cuando empecé a hacer multitasking, a todo el mundo le decía, el multitasking no sirve para nada. Y me decían que sí, hombre, que es loca de tal. Años después, la gente de Harvard, que son muy listos, demostraron efectivamente que el multitasking

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se hacía una pérdida de productividad. Para los que no conozcan el multitasking, ¿eso qué es? La personita que está hablando contigo a la vez que mandando un email y con la otra mano coge y se pone a mandar un WhatsApp y luego de repente se pone a hacer un documento, está haciendo varias tareas a la vez. Me siento identificado. Eso, la pérdida de productividad es enorme. Sí. Enorme. No descentras plenamente, claro. Hay tareas pequeñas que se pueden hacer varias al mismo tiempo. Pero son tareas pequeñas, tareas que llamaríamos de ejecución, que posiblemente, si las estás haciendo, estás perdiendo el tiempo porque las podrías delegar a otra persona por su propia naturaleza. O sea, lo que quieres decir es que hay que focalizarse y centrarse plenamente en aquello que buscas. Exactamente. Si son tres cosas, pues tienes que dedicar tiempo a cada una de ellas en un momento separado. Vale. Pero no podemos... ¿Tú te acuerdas hace un montón de años había un anuncio de Van Damme que iba subido sobre dos camiones? ¿No te acuerdas de ese anuncio? No, de ese no. Pero Van Damme es un grande. Pues hay un anuncio, no sé de qué era, y él se le veía con un pie en cada camión, creo que eran camiones. Pues Van Damme es uno y estamos luego el resto de la humanidad. Si estamos de pie sobre dos camiones, acabaremos matándonos, ¿no? Qué bueno. Para ir cerrando esa etapa deportiva, de tus logros, ¿cuál fue el que más te costó? Porque a lo mejor yo estoy pensando en Pekín, pero resulta que fue el cruzar el Estrecho de Gibraltar o el Ironman. ¿Qué es lo que de verdad más te costó en esa etapa deportiva? Pekín. Pekín, ¿no? Sin duda una. Mucha exigencia. Yo hice una apuesta muy grande. Yo en el momento ese que te dije de transición, a los 19 años, me quedaban unos 20 meses más o menos antes de los Juegos de Pekín. Y la apuesta ya no era, o sea, la apuesta al principio era ganar una medalla, una medalla olímpica. Pero el oro olímpico pasaba por hacer una transformación personal de pies a cabeza. ¿Y qué te costó? Desde reducir el contacto con ciertas amistades que no me estaban aportando nada, el cambiar lo que leía, cambiar lo que escuchaba, cambiar las películas que veía, pero sobre todo el obligarme a monitorizar mis pensamientos todos los días. Es decir, yo desde que me levantaba hasta que me acostaba, según momentos que estaba pensando en otra cosa o leyendo, estaba analizando qué pensaba, qué resultado me daba ese pensamiento y cómo funcionaba. Y fue una apuesta tan grande, tan grande, tan grande, y un foco tan intenso de eliminar todo lo que nos aportase al proyecto principal, todo lo mandaba fuera. Todo es todo, te hablo. Claro, tienes que hacerte egoísta. Y sí, muchas veces la gente lo llama egoísta. Yo creo que cuando quieres algo que está tan por encima de tus posibilidades iniciales, o echas toda la carne en el asador, o si no, no lo consigues. Disculpa, no lo decía por ti. Yo estaba pensando en mi etapa de opositor o en lo que yo le digo a mi hijo opositor. Y lo que quiero decirme es eso, que tienes que apostar, pero que cero distracción. Eso es. Yo te lo decía, lo de egoísta, porque lo veo en muchos clientes, que les cuesta hacer ese paso de transición porque dicen, ay, es que tengo que dedicarle tiempo a la familia. Digo, a ver, estás estudiando para una posición durísima, por ejemplo, ¿no? Claro. O estás entrenándote para llegar a ser el próximo olímpico por tu país en tal deporte. Olvídate. Luego ya tendrás tiempo de hacer otras cosas. Pero te concentras, o si no, hermano, este es nuestro camino. Porque están los chinos ahí que vienen con la mentalidad taoísta, que la comunidad está por encima de la persona. Eso es, eso es. Y van a saco. Van a saco. ¿Tuviste algún gran rival en natación? Creo que por ahí leí que te llamaban Michael Phelps de las Paralimpiadas. ¿Ha habido algún gran rival que te lo haya puesto muy, muy difícil? Sí, la cosa siempre estaba entre los ucranianos y el chino y yo. Entonces al chino le fastidié sus olimpiadas porque le gané en sus pruebas. Estaba guay nadar con el chino porque cuando nadaba él gritaba mucho más el público, entonces te sentías que te estaban animando. Jajaja. Eh... Pero en cuanto le adelantaba, sabía que le había adelantado porque se hacía un silencio en la piscina. Porque solo te animaban, solo animaban al chino mientras iba por delante. Luego ya la cosa fue cambiando y justo cuando yo me estaba retirando entró en Lisa otro estadounidense

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que se había quedado ciego en la... en la... en Afganistán. Era soldado. Y... y ahí ya se lo empezaron a repartir entre... cuando yo... después de que yo me fuera, se lo empezaron a repartir entre el estadounidense, el chino y un japonés. Si ahora te encontrases con el Enhamed de 8 años, ¿qué consejo le darías? ¿Qué le dirías sabiendo todo lo que has pasado? Eh... No le diría nada. Creo que el camino ha sido el que tenía que ser. No soy capaz de decir no, es que si cambio esto... Eh... porque al final ni somos buenos prediciendo el futuro. Se nota fatal. Ni somos muy buenos analizándonos de forma honesta hacia el pasado. Cuando hablo de forma honesta es... Nosotr... en cada etapa de vida hacemos lo que podemos con la información que tenemos. Quizás... me habría recomendado no perder el tiempo con ciertas cosas, evidentemente. Pero aún así, creo que han debido de ser necesarias. Enhamed, ¿existe la mentalidad del campeón? Sí, claro. Sí, ¿no? Sí, sí. Tiene que haber un momento en el que hackeas tu mente y tú dices, ¿y por qué no? Es que... De hecho se nota cuando alguien la tiene y cuando no. Vale. Se... Mira... Muchos de los clientes que tengo son gente que está jugando al fútbol en etapas de cantera o ya haciendo la transición a semiprofesional, etc. Estamos hablando de niños que son 14, 15 y 16 años. Muchos de ellos. Sé quién va a llegar y quién no. Sé quién tiene probabilidades. ¿Quién no tiene probabilidades de llegar y quién no las tiene? Hay gente que tiene la mentalidad y... o la puede llegar a tener si la trabaja. Y hay personas que por mucho que lo trabaje, no va a tener la mentalidad. No porque esté algo mal en sí mismo, sino porque les apetece. Ya. Entonces, ¿hay una mentalidad del campeón? Sí. Primero, aunque no tengas ni idea si eres capaz de conseguirlo, autoconvencerte, de que vas a llegar. O vas a llegar porque vas a luchar todo lo posible o vas a llegar porque vas a llegar. La segunda, yo creo que es súper importante, es saber gestionar muy bien las emociones en ciertos momentos. La frustración, especialmente. Y el miedo. Porque el miedo va a aparecer. La gente se cree que se vive sin miedo. ¿Y qué va? La valentía solo aparece si tienes miedo. Si no, no aparece la valentía. No es necesaria, ¿no? La frustración es una emoción maravillosa porque te está diciendo que tienes más que hacer. Y la capacidad es el resultado que estás mostrando. Con lo cual, hay que aprovecharla. Y entonces, claro, la gestión emocional nos lleva a lo siguiente, que es aprender a elegir muy bien tus batallas. No tienes por qué pelearte con todo ni con todas. No todo lo que vas a hacer va a ser importante. Decide en qué te vas a centrar. Y sobre todo, yo creo que la cuarta, que seguro que me dejas un montón de cosas más, la cuarta es saber elegir muy bien de quién te quieres rodear. Vale. Es importante, volvemos a repetir, generar un buen ecosistema. Sí. A nivel individual, como sociedad. Y para eso tenemos que transmitir ideas. Que la gente piense. No imponer ideas, transmitirlas. Y luego la gente que elija. Eso es fundamental. Es que al final, en cabeza ajena no se aprende. Nosotros podemos sembrar una idea y dejarla ahí. Y luego cada uno que haga con ella lo que quiera. Igual que lo que te acabo de decir, te lamentaría que campeón. Yo son generalidades que he ido viendo a lo largo de los años. Pero no puede ser esto un pensamiento de gurú. Al final la persona lo tiene que coger, darle la vuelta, hacer lo suyo. Entiendo. Vamos cambiando de etapa. ¿Cuándo llega el momento en el que dices voy a seguir con el deporte, pero de otra manera? Sobre todo después de Londres 2012. Porque después de Londres me fui a vivir a Estados Unidos. Porque no sabía ni una palabra de inglés. Y dije la mejor manera de aprender un idioma es pasando hambre. Y te puedo garantizar que pasé un hambre. Porque claro, como no sabía pedir las cosas. Siempre me tocaba el maldito bocadillo que te llevaba el aguacate. Yo odiaba el aguacate en aquel entonces. Ahora me encanta. Imagínate la cantidad de veces que lo comí. Entonces claro, en esa etapa. Que ya no estaba nadando. Fue cuando se me metió que quería probar a ser un Ironman. ¿Y tú sabes por qué quería ser un Ironman? ¿Por qué? Porque pensé que era imposible. Porque vi un documental de un chico haciendo un Ironman. Y dije, eso es imposible, yo no puedo hacerlo. Porque yo claro, yo no había corrido nunca. Nadar sí. Pero un nadador no corre.

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Y de ahí partió la cosa. ¿Y cómo es ese proceso de prepararte para el Ironman? Echar horas, horas. ¿Te caías mucho corriendo? No, corría al principio, corría mucho en la cinta, en el gimnasio. Luego ya de vez en cuando salía con mi guía a correr. Pero corría en la cinta en el gimnasio por eficiencia. Luego la bicicleta, tenía un rodillo en casa. Montaba la bicicleta encima y entrenaba en casa. Porque claro, el tándem no nos llegó hasta 5 o 6 semanas antes del Ironman. Vale, entiendo. ¿Cuál fue? ¿El de Lanzarote? El de Lanzarote, sí. ¡Oh, maravilloso! Cuando yo lo estaba preparando fue cuando me enteré de que era uno de los más duros del mundo. Y dije, pues no. From the Lost to the River, ¿no? Te tiras ahí, lo que sea. Y luego ya seguí con maratones. Fuimos a Kilimanjaro. En 2017 hice el cruce de la Estrecha a Gibraltar, que fue un anticlimax, la verdad. Porque terminé y dije, pues vale. Y lo que habíamos hecho en 4 horas y pico, bueno, 5 horas. Y tardamos 20 minutos en volver. Y ya luego entré en una etapa en la que no he hecho nada de deporte hasta recuperarlo este año. Que empecé con la travesía del Mar de las Calmas en el Hierro, que me invitaron. Y esa travesía ha sido el punto de inflexión para volver a entusiasmarme por el deporte. Así que he vuelto a los retos deportivos. Qué bonito, qué bonito. El Mar de las Calmas. Tengo buenos amigos allí en el Hierro. Saludos. Y lo del Estrecho de Gibraltar, ¿fue antes o después? Sería antes del Ironman. No, fue después. Fue después. Sí. En 2014 hice el Ironman y en el 2017 hice el Cruce de Estrecho. También pensaste que era imposible. ¿El Cruce? No, todavía no. Ese era infactible, ¿no? Sí. ¿Cuántas horas son? A ver, si no tienes problemas de corriente, puedes tardar 3 horas y pico. Nosotros tuvimos el problema de que se nos metió mucha corriente y encima, en la mitad del canal, pasamos a estar en fuerza 5. Había olas de entre 2 y 3 metros. Nos dijeron que teníamos que abandonar. Yo dije, si salimos del agua, yo ya te digo yo que mañana no vuelvo a intentarlo. O sea, paso. Porque odio el agua fría. Y tardamos eso. Entonces al final hicimos 19 kilómetros en vez de los 16 y pico, que es el mínimo que se ha hecho. ¿Te llevas alguna lección del agua? Del agua en general, sí. También del Estrecho, te diría. Del agua en general, yo creo que la primera... Bueno, aparte que yo cuando me meto en el agua me encanta. O sea, es como volver a conectarme con una parte de mí que no es la que tengo en el día a día. Porque en el agua tengo una forma de pensar un poco distinta al día a día. Y me conecta también con la sensación de libertad. Porque claro, en el agua no hay obstáculos para mí. En la meta, vamos a ver. Vamos a ver, dijo un ciego y nunca vio. Disculpa. No, no, tú hablas normal. Es verdad que te han llamado para rodar la próxima de Aquaman. Ojalá. Dijo Momoa, prepárate, esta vez va por ti. Etapa de psicología. Entiendo, y te lo pregunto, que esa etapa tuya de transformación personal a los 19 años fue determinante, ¿no? A la hora de decir quiero ser psicólogo. Yo creo que empezó antes. ¿Empezó antes? Yo creo que empezó antes, sí. Porque yo recuerdo con 16 años ya preguntarme por qué unas personas hacían determinadas cosas y otras no. ¿Qué nos llevaba a tomar unas decisiones? ¿Qué nos llevaba a que te salieran bien las interacciones sociales y a otras no? Estaba muy preocupado por el tema de la mirada en aquel entonces. Porque todo el mundo decía que la mirada hace expresar las cosas. Y yo, claro, yo no veo la mirada. Pues tú verás, digo, cuánta información me estoy perdiendo. Es que me miro así como enfadado. ¿Y cómo es una mirada de enfadado? ¿Cómo es una mirada de enamorado? ¿Cómo es? ¿Sabes? Entonces las novelas lo describían bien, pero yo decía, necesito tener una equivalencia. Esto es paralelo a haber estudiado psicología, ¿no? A lo largo de los años cada ciego se especializa en centrarse en algo. Tengo amigas que son buenísimas con los olores o con los sabores. Gente que es muy buena escuchando y diferenciando la música. Lo mío son las voces humanas. Y es lo que me centra. Entonces entre lo que he ido profundizando en entender cómo funciona la voz para tener esa equivalencia a la mirada y la parte de psicología, al final, si te lo tuviera que resumir en algo, lo primero es me encanta saber por qué hacemos lo que hacemos. Y lo segundo, soy un enamorado de las personas. Me encanta conocer gente, me encanta ver cómo funciona su mente, me encanta ayudar a la gente.

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Se nota. Tuve la oportunidad de compartir contigo unos minutos antes de venir y se te nota. Y yo no sé si la gente expresa mucho con la mirada, pero a ti no te hace falta para expresar la bondad que llevas dentro. Esas cosas se ven. Psicología. La psicología es un mundo muy amplio. A veces cuando hablamos... Últimamente tengo una frase muy repetitiva que es que en el momento en que estamos, casi todo es psicología, sociología y filosofía. Estamos experimentando una evolución que va a la velocidad de la luz. Y muchas veces siento incluso que no estuviéramos preparados para esa evolución tan rápida como sociedad. Desde el punto de vista psicológico, ¿notas ciertos cambios en la sociedad? Yo creo que evidentemente hay diferencias. Evidentemente. Especialmente de la pandemia para acá. Porque había una serie de cambios previstos a nivel social. Temas de digitalización. Formales que íbamos a hacer. Las cosas que se esperaban para partir del 2030. La pandemia aceleró todo eso. Entonces, claro, de repente nos hemos encontrado en un mundo donde hemos dado un salto de una década en muy poco tiempo. Creo que uno de los mayores cambios, porque al final la sociedad humana es la sociedad humana. Es que los jóvenes de hoy en día, eso ya lo decían hace 50 años, lo decían hace 1000 y lo decían hace 2000. Pero lo que sí ha ocurrido... Y yo creo que para mí es lo más... preocupante. El auge de esta conectividad tan exacerbada a través de las pantallas y a través de la digitalización. Ha llevado a que disminuya el contacto físico. Y el contacto físico entre los seres humanos es básico. De hecho hay muchos experimentos, bueno, más que experimentos, descubrimientos que hace la gente que cuida de bebés cuando están en incubadora. Sí. Y lo que se descubre es que el piel con piel es importante para la salud. ¿Qué quiero decir con esto? Que cada vez tenemos más gente aislada. Cada vez la gente se aísla más. Yo lo veo en consultas con los adolescentes. Muchos de sus problemas se solventarían si salieran a jugar junto con otros amigos, que sí que los tienen, pero salieran a jugar con ellos. En lugar de cada uno en su casa, ¿no? Eso ya nos lleva a otras cosas, ¿no? La mezcla de culturas que por una parte nos enriquece, porque la diversidad es maravillosa para darte la oportunidad de vivir. Te cuenta lo que se decía antiguamente, ¿no? Si quieres, para curar la ignorancia, una de las mejores cosas es viajar. Que ves otros mundos, otras realidades, otras... Y hoy en día lo tenemos fácil porque ya lo estás viendo. Pero también tiene un problema y es que a veces se diluye nuestra identidad. ¿Quiénes somos? ¿Qué nos gusta realmente? Y claro, si eso lo llevamos al bombardeo constante de informaciones que lo que buscan es exacerbar el miedo, exacerbar ciertas emociones que son más fáciles de controlar la población, o sea, estoy hablando de la polarización, pues cuando tú polarizas a la gente, evidentemente también causas una serie de problemas en el medio plazo que no se van a poder controlar tan fácilmente como creen. Hiciste una reflexión interesante. ¿Quiénes son? ¿Quién es Enhamed? Bueno, afortunadamente ha ido cambiando con el tiempo. Yo creo que siempre ha sido una persona tremendamente curiosa. Disfruto mucho, mucho, mucho de aprender cosas nuevas. Disfruto mucho de estar con personas. Y cabezón. ¿Me puedo autodenominar perseverante, que suena mejor? No, soy un cabezón. O sea, cuando me empeño en que algo tiene que salir, tiene que salir. A no ser que los datos me digan otra cosa. Ah, esa es otra. Soy un friki de los datos. Pero ya te digo, eso sería, digamos, como la base. Luego ya ha ido cambiando. En los últimos años me he descubierto una persona que le gusta mucho más la tranquilidad que lo que me gustaba de joven. Joven era un acelerado de la vida. De hecho, una anécdota. Un día estaba en Madrid, estaba escuchando que llegaba el metro, y en vez de terminar de bajar la escalera, salté la mitad de la escalera para abajo. Casi mató a una señora. Pero porque era una ansia. Y ahora, hoy en día, aparte de esa tranquilidad, me doy cuenta de que cada vez tengo un foco más hacia afuera, hacia la sociedad. Hacia, en este caso, mi ciudad, que es Las Palmas. Intentar mejorar el entorno y la calidad de vida de la gente que me rodea. Y no solamente preocuparme de mi gente más cercana, sino de un espectro más amplio. Enhamed, vamos a ponernos profundos.

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Acabas de hablar de Las Palmas. Yo también soy de Gran Canaria. Vivo en Tenerife. Somos una comunidad de la Canaria maravillosa. Sé que eres más canario que el gofio. Pero hay ciertos retazos de que se está alimentando por ciertas partes del sistema un discurso un poco xenófobo. Tú siendo canario, pero viendo tus apellidos, que también desciendes, me imagino, de algún país del norte de África. Igual que mi padre es de la península. ¿Alguna vez alguien te ha hecho sentir mal? ¿Siempre te has sentido integrado? ¿Qué le dirías a la sociedad para que se ponga también en el lugar de aquella persona que cambia toda su vida y viene aquí buscando un mundo mejor? Y para que esa comunidad, en realidad, fomente una buena convivencia y el cariño. Y que todo el mundo se sienta parte integrante de Canarias. Mis padres son del Sahara. Perfecto. Mis padres vinieron en... Provincia española. Exactamente. Cuando llegué a la provincia española. En el 72 aproximadamente. Llegaron en el 72, 73. Nunca tengo muy claro el año, pero vamos, 72 te diría. Porque el otro día vi unos documentos del notario y era el 72. El caso es que cuando hubo todos los cambios que hubieron en el 75, mis padres decidieron quedarse en Canarias. Entonces, yo he vivido las dos perspectivas. La de la familia que ha emigrado a un sitio nuevo y ha hecho su trabajo ahí. Porque mi padre está trabajando y continuando. Y yo estoy utilizando hasta que se jubiló aquí. Pero también he vivido la vida de nacer aquí siendo de segunda generación. Que al principio, en muchas ocasiones, no eres ni de un sitio ni de otro. Te tienes que hacer tú tu hueco. Que haya alguien que me haya hecho sentir mal a veces. Por las cosas estéticas de los niños, no. De hecho, te diré. Me han hecho... He tenido más problemas con el tema de cierto deje de racismo en mi equipo en el que competía. En Madrid que en Canarias. Así de claro te lo digo. En Canarias no se ha dado el caso. ¿Por qué? Porque en la calle, por ejemplo, primaba mucho más el que era ciego al nombre que tenía. Claro. Pero aparte, en Canarias siempre hemos integrado muy bien a todo el mundo. Y hemos acogido muy bien a todo el mundo. La llegada de la población coreana en el siglo pasado. Luego la llegada también de los hindúes. Luego la llegada de toda la gente del norte de África. Luego lo de los chi... Luego de... ¿Sabes? Porcubeses, sudamericanos. Exactamente. Gente de la península. Es que siempre hemos sido un cruce de camino. Correcto. Entonces, no ha habido tal xenofobia tan exacerbada. Hasta que ha sido... Ha sido relevante. Hay unos datos objetivos que podemos citar, evidentemente. Hay ciertas problemáticas que todo el mundo ve. O sea, aun estando ciego hasta yo las veo. Pero una cosa es una cosa y otra cosa es extender el problema de unas pocas manzanas podridas a todo lo demás. Creo que eso sería un error. Por eso quería amplificar el mensaje. Porque Canarias es una comunidad que acoge y que se compone de todos sus miembros. Entonces, que no nos dejemos llevar por mensajes simplistas. Que lo que buscan es muchas veces un voto o polarizarnos con independencia de dónde vengan. Yo creo que nosotros somos más. Y nos componemos de todos los que vivimos aquí. Como dice Enhamed, que cotizamos aquí. Que vamos juntos a la playa. Y se trata de unir. Correcto. Muchas gracias, Enhamed. Seguimos con la psicología. Entre tus pacientes, ¿cuál es la recomendación? Si tuvieras que dar una recomendación generalizada a todo el mundo, ¿cuál sería? Si es que es posible. Bueno, hay una ABC que hay que respetar. Digamos lo que digamos. Al final ves que se repite de forma consistente. La primera es que necesitas tener actividad física, sí o sí. Actividad física no te hablo de deporte. Te hablo de que te muevas. En la medida de lo posible. Por ejemplo, una persona que está todo el día caminando de aquí para allá y haciendo cosas, ya está teniendo actividad física. Eso es saludable para la mente. La segunda, yo creo que es importantísima, es cuidar el sueño. Descansar bien. Porque yo lo veo mucho. La gente que de repente en una semana baja de media a media hora. Cada noche duerme menos esa media hora. Hombre, al final de la semana empiezas a tener comportamientos y cosas un poco raras. Te vuelves un pelín más irritable. Las cosas te molestan más, etcétera, etcétera. Y luego, sí es cierto que la tercera que yo personalmente he visto que es muy importante es que tengan relaciones de calidad.

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Relaciones de calidad, ya no te hablo de que tengas 20 amigos. Te hablo de que al menos los que tengas o la familia con la que estés en contacto sean gente de calidad. ¿A qué refiero de calidad? Que pases tiempo de calidad con ellos. No sea que los dos estamos sentados con el móvil. Ya. Entonces, mira, te cuento una situación que viví una vez. Entro en un restaurante, pregunto, ¿hay una mesa libre? Nadie me contesta. Y eso, digo, pues nada. Digo, al perro busca sitio. Y el perro va y me busca una silla. Coge la silla, me siento y viene el camarero y me dice, disculpe, ¿vas a cenar con los señores? Señores, me había sentado en una mesa que estaba ocupada. Pero como los dos estaban con el móvil, los dos, ni se dieron cuenta que había sentado. Y además, no estaban hablando entre ellos. O sea, yo pensé que estaba solo en la mesa. Pero eso es fácil. Ataca, ataca. No. Está genial. Al perro le encantaría esa idea porque dice, señor, ¿pa' qué me puedo llevar? Vamos a sacar. Le gusta mucho la comida al perro, ¿no? Sí, sí. Algo bien. Yo siempre digo, tengo alma de labrador. Porque él es labrador y los labradores no pueden parar de cantar. Y yo, ¿qué te voy a comer? Hago una anécdota, vi, por ahí, por Madrid, ¿no? Sí, sí. ¿Y por qué nos cuesta tanto decir te quiero? ¿Por qué a la sociedad actual le cuesta decir a los demás te quiero? Yo lo digo mucho. Yo también. Incluso a mis amigos. Yo creo que... A ver, pasa, yo por especular, ¿eh? Porque cada persona será muy... Claro. Hay una parte que socialmente no está muy aceptado. O sea, suena raro. Porque que un hombre le diga a otro te quiero mucho. Quedan como... O sea, me refiero cuando son dos amigos. La gente se queda extrañada. Sí. Pero es que, joder, si la aprecias y le quieres, no es porque no se lo vas a decir, ¿no? Luego hay otra parte, yo creo que por miedo al rechazo. Por miedo a que me digan cualquier cosa, ¿no? Incluso dentro de las parejas no se lo dicen. Yo tuve una época que hacía terapia de pareja y ya dejé de hacerlo. En la terapia de pareja, a veces, no. A veces se les preguntaba cuándo fue la última vez que se dijeron un te quiero, un te amo, o lo expresaron de alguna manera que no sea verbal. Y había parejas que llevaban más de dos años. Y entonces tú no tienes una pareja, tienes un compañero piso. Entonces la verdad es que a mí me... Creo que muchas cosas se nos solucionarían y nos facilitarían si lo hiciéramos. Pues sí. Nada, para terminar, en algún episodio hemos hablado de los efectos perjudiciales de la tecnología. Pero también es verdad que la tecnología tiene muchas cosas buenas. Entonces, sabes que efecto Follett no soy yo, somos un grupo de personas que están detrás. Y todos han mandado un detalle para ti. Que son una caja meta de Ray-Ban. Que dentro de las funciones tienen la de preguntarle qué es lo que se ve y te lo describo. Tú ya ves, evidentemente. Pero es otra manera de contemplar el mundo también con estilo. Y todos me han pedido que te digamos que se te quiere y que te agradecemos que estés aquí. Pues me acabas de emocionar porque vamos, me encantan. Me encantan, me encantan, me encantan. Yo creo que la tecnología es una herramienta como otra cualquiera y hay que saber utilizarla. Así que me encantan. Y sin conocer a todos esos amigos, o conociéndolos, ya te digo que les quiero mucho. Pues esta siempre va a ser tu casa. Exactamente. Te he contado antes y gracias por venir, Enhamed. Un placer.

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